Lesion de poleas en la escalada

No hay ningún deporte donde los dedos se utilicen tanto como en la escalada. Los dedos son estructuras pequeñas pero que son capaces de aguantar mucho peso, sobre todo en presas pequeñas, donde con una sola falange impulsas todo el peso del cuerpo. Así pues, es fácil entender que los escaladores es muy común lesionarse los dedos, y más concretamente las poleas.

Generalmente, un músculo no se inserta directamente en el hueso. El músculo es una colección de fibras contráctiles y elásticas compuestas de actina y miosina. Conforme se acerca a su inserción en el equeleto este tejido fibroso se compacta y se convierte en tendón. A diferencia del músculo que fácilmente se estira y se llena de sangre, el tendón es rígido y tiene poco aporte sanguíneo. Por estas razones el tendón es mucho más propenso a lesionarse que el músculo.

La mayor parte de la nutrición tendinosa se hace a través de los pequeños vasos sanguíneos que hay en la vaina del tendón, pero algunos de los nutrientes son aportados a través del líquido que circula por el interior de la vaina tendinosa. en algunas áreas del tendón no hay vasos sanguíneos, así que toda la nutrición se realiza a través de este líquido. Las áreas que tienen peor nutrición tienden a ser las más propensas a sufrir síndromes de sobrecarga y lesiones degenratives. Los esguinces, así como la inflamación crónica de la vaina tendinosa (tenosinovitis), hacen el flujo de nutrientes aún más lento.

Los tendones flexores discurren a lo largo de los dedos dentro de las vainas tendinosas. Estas vainas protegen el tendón, lo nutren como se ha indicado y el lubrican para reducir la fricción. A los dedos las vainas están fijadas en su posición por cinco ligamentos anulares llamados comúnmente poleas. Estas poleas son como los anillos que tiene una caña de pescar, que mantienen el hilo en su sitio aunque la caña se doble. La primera polea está localizada en el pliego principal de la palma, mientras que las otras están en la falange proximal, en la falange distal y en ambas articulaciones interfalángicas.

Dibujo donde se aprecian dichas poleas.

Las poleas están sometidas a tensión en la mayoría de las posiciones de los dedos. En la postura de arqueo, cuando los dedos están sobre regletas pequeñas y la articulación distal está en hiperextensión, todas las poleas están sometidas a una gran tensión y rozamiento.
En esta posición tanto estresante, los movimientos bruscos pueden provocar la rotura parcial o total de una polea. También son comunes los síndromes de sobrecarga causados por la sucesión de muchas lesiones pequeñas provocadas por forzar repetidamente los dedos en esta posición. El ligamento que es lesiona de una manera más común, es la polea A2 de la base de la falange, que tiene forma circular. (La A viene del latín Ligamentum annulare, mientras que el segundo se refiere a que es el segundo ligamento empezando por la palma y siguiendo hacia dicho hasta su extremo). Si una polea está totalmente rota, el tendón, al flexionarse, sufrirá un desplazamiento, una dislocación fuera de su lugar. A esto se le llama ‘cuerda de arco’ ya que parece la cuerda que va de punta a punta en un arco. Una polea rota cambia los puntos de apoyo del tendón y como resultado hay una pérdida de tensión y fuerza, sin descuidarnos obviamente del dolor.

Dibujo donde se aprecia la rotura de una de las poleas

Fuente: Un movimiento de más.. – Thomas Hockholzer, Volker Schoeffl-

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